Por Rev. Javier T. Ríos

Las doctrinas bíblicas de la salvación (1ra parte)

EDITORIAL

Estimados lectores: A pesar de que la Nación de Israel tuvo el privilegio de ser escogida por Dios como Su Pueblo, llegó a un punto tal de depravación que su mismo Protector y Señor se desentendió de ella.

¿Cuáles fueron las razones que llevaron a la Nación al desenfreno actuando como si ignoraran la voluntad de Dios?

Jeremías nos deja ver algunas de estas causas. Examinémoslas: ¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, y no han querido volverse… no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho?… Mi pueblo no conoce el juicio de Jehová… ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas… aborrecieron la Palabra de Jehová; ¿y que sabiduría tienen? (Jeremías 8:5-9)

Para este tiempo Jerusalén vivía el momento más crítico de su historia. Atravesaban densas tinieblas morales y espirituales. ¿Qué había pasado? Despreciaron la ley de Dios expresada en ordenanzas claras y sencillas. “Aborrecieron la Palabra de Jehová”. No la estimaron, no tenían para ellos suficiente atractivo. Escogieron doctrinas y remedios del mundo para resolver sus problemas personales y nacionales. Dejaron sus Escrituras empolvándose en algún estante y se hicieron “sabios en su propia opinión”. Las demandas de Dios se nublaron. Hacían lo que Dios no les pedía tratando de complacerlo, mientras se obstinaban en su rebelión. Los escribas y sacerdotes de su época, de cuyos labios el pueblo debía “buscar la ley” redefinieron los conceptos de lo que Dios pedía a su pueblo. Fueron los primeros en corromperse, y con las intervenciones de su pluma mentirosa cambiaron la ley.

De esta manera, arrepentirse ya no significaba para la gente lo que Dios quería que entendieran, y así con otros conceptos vitales para el alma.

Con sus interpretaciones mellaron el filo de SU PALABRA, y el pueblo ya no tenía temor de los juicios de Jehová, irremediablemente se precipitaron hacia su propia destrucción que acaecería unos años después.

Estimado Lector: Es inevitable encontrar las similitudes de esa tragedia espiritual que le sucedió al pueblo de Dios del Antiguo Testamento y lo que está ocurriendo en quienes se denominan “pueblo de Dios” actualmente. Es por ello que reproducimos para usted éste tratado de Teología Práctica del Reverendo Ríos, con el fin de descubrir el significado de los conceptos espirituales más relevantes para cada ser humano.

Le invitamos a leerlo detenidamente con la Biblia en su mano.

Hoy la destrucción de su vida es evitable.

ATENTAMENTE

Los Editores

Las doctrinas bíblicas de la salvación (1ra parte)

Por Rev. Javier T. Ríos

Introducción

“Porque os digo que muchos procurarán entrar y no podrán.” Jesús.

Hoy en día hay muchas personas que procuran entrar al Reino de Dios y a las bendiciones de la vida cristiana y no pueden, porque no saben qué es arrepentirse verdaderamente, o a qué se refiere la Biblia al decir: Cree. Esto está haciendo que algunos se alejen decepcionados de la búsqueda porque no obtuvieron lo que esperaban.

Procuran “entrar” pero no hallan la puerta porque se les ha enseñado superficialmente, o porque no han estudiado por sí mismos las doctrinas Bíblicas de la Salvación.

Si usted quiere saber exactamente que es “tener fe” o si se encuentra confundido con términos como “expiación” y “regeneración”, qué significa “arrepentirse”, “nacer de nuevo”, “ser salvo por gracia” y cómo recibir el “perdón de pecado”, usted encontrará en este libro una explicación Bíblica completa y muy sencilla de entender, de las doctrinas cristianas de salvación, expuestas por un profesor de teología práctica que entiende la teoría y de estas enseñanzas tan importantes y cómo se pueden aplicar en la vida diaria.

 

Las Doctrinas Bíblicas de la Salvación

Cuando alguien una vez le preguntó acerca de la salvación del alma, Jesús dijo: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.” Lucas 13:24

Para entender qué es lo que Él nos quiere decir en este pasaje, necesitamos definir primero ¿quiénes son los que procuran entrar a la vida eterna? Primero veamos quienes son los que NO PROCURAN ENTRAR. Los que no procuran entrar son los que no se acercan a una iglesia, ni a templos, ni a Dios, ni a nada relacionado con la Biblia. La gente que no procura estas cosas evidencía claramente que no tiene ningún interés en la salvación de su alma.

Ahora pues, ¿quiénes son los que SÍ procuran entrar en esa salvación? Es obvio que son aquellos que domingo a domingo asisten a reuniones cristianas o religiones, o a la iglesia; aquellos que estudian la Biblia, que oran, que se bautizan, que cantan himnos o alabanzas a Dios, que sirven, ayudan o predican, etc. Estos son los que están procurando entrar al reino de Dios. Pero si leemos el pasaje que estamos estudiando otra vez; nos damos cuenta de algo muy alarmante. Jesús dice, que de esos que sí están buscando su salvación, muchos no podrán entrar al cielo, en otras palabras Jesús está advirtiéndonos que LA MAYORÍA de los que domingo a domingo asisten a la iglesia, estudian la Biblia y oran y cantan en las iglesias, SE VAN A PERDER, o sea “procurarán entrar y no podrán”. ¡Qué tragedia!, ¡la mayoría de los que asisten a las iglesias o grupos cristianos se van a perder eternamente!, ¡vuélvelo a leer!: “porque os digo que MUCHOS PROCURARÁN ENTRAR; Y NO PODRÁN.” ¿Por qué va a suceder esto? ¿Por qué muchos irán al infierno? Jesús nos da la respuesta en dos pasajes: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que HACE la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21) “Pero cualquiera que me oye estas palabras y NO LAS HACE, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” (Mateo 7:26-27)

En estos textos Jesús nos está explicando que hay personas que se dicen pueblo de Dios, gente que lo llama “Señor, Señor”, que escucharán las palabras de Dios y profesarán creerlas, pero que NO LAS PONEN POR OBRA. Gente aparentemente cristiana que dice conocer las enseñanzas de la salvación, pero que estas doctrinas no transforman sus vidas.

Hoy estamos viviendo esos días; hoy hay muchísima gente que habla del arrepentimiento SIN realmente vivirlo. Gente que habla de la fe sin poderla explicar, ni mucho menos mostrar los frutos; se menciona mucho la gracia y no se conocen sus verdaderos efectos; se predica “un nuevo nacimiento” sin siquiera poder reconocerlo cuando ocurre. Si la gente ni siquiera entiende el significado de estas verdades de la salvación, ¿cómo puede esperar que la gente las practique y las viva? ¡Por eso las personas parecen andar a ciegas buscando la puerta y pasan años sin encontrarla! y luego se decepcionan porque no obtuvieron la vida espiritual victoriosa y abundante que buscaban. En resumen, hay muchos “que procuran entrar” al reino de los cielos SIN SABER CÓMO. Sencillamente no conocen el verdadero significado de las enseñanzas de Jesús en cuanto a esto. Las palabras FE, GRACIA, ARREPENTIMIENTO, NUEVO NACIMIENTO, etc., son conceptos sumamente SERIOS y un error en su significado puede ser la causa de que usted sea uno de aquellos muchos que procurarán entrar y NO PODRÁN.

El presente estudio tiene como objetivo que usted conozca, Bíblicamente, cuáles son las verdaderas enseñanzas de la salvación y cómo transforman a fondo la vida de la persona que las cree y las aplica en su vida.

 

El Verdadero Arrepentimiento

Jesús dijo que para salvarse se necesitan dos cosas: “…ARREPENTÍOS, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15). Sin arrepentimiento NO puede haber salvación. ¿Qué significa esta palabra? ¿Cómo puede una persona saber si realmente ya se arrepintió? Arrepentimiento es la palabra griega “METANOIA” que quiere decir; “cambio de manera de vivir y de ver las cosas”, “Dejar atrás lo pasado, darle un giro a tu vida”, “cambiar de camino, dejando atrás tus pecados, sintiendo tristeza y pesar por haber actuado mal”. Estas son las características Bíblicas de haber tenido un genuino arrepentimiento:

Características Bíblicas:

1) Sentir TRISTEZA por tus pecados.

2) Avergonzarte por ellos ANTE DIOS.

3) Confesarlos a Dios.

4) Incluye el abandono DE LA PRACTICA de pecar.

5) Abandonar los pecados no sólo externamente sino también de CORAZÓN.

6) Es hacer LO CONTRARIO de lo que hacías antes. Ejemplo: antes mentía, ahora hablo siempre la verdad; antes tenía rencor ahora perdono.

“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación.” (2 Corintios 7:10)

“Al oír esto (la predicación), se compungieron de corazón…” Hechos 2:37

“El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13

“DEJE el impío su camino.” Isaías 55:7

[La palabra “deje”, en la traducción griega del A.T. es “APOLIPETO” que significa exactamente ABANDONAR]

“Deje el impío su camino, y el hombre inicuo SUS PENSAMIENTOS.” Isaías 55:7

“…que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento”. Hechos 26:20

Viendo lo que dice la Biblia; si una persona está verdaderamente arrepentida, sentirá tristeza y vergüenza porque ha ofendido a Dios y a los hombres con sus pecados, los confesará a Dios sin pretextos ni excusas, abandonará sus pecados y comenzará a hacer lo recto y lo justo. Esto exactamente es lo que Jesús quiso decir al predicar “arrepentíos”. El que no ha tenido esta experiencia NUNCA se ha arrepentido verdaderamente, tal vez ha tenido remordimiento, que es muy común, o quizás se ha sentido un poco mal por su manera de vivir, pero si no llena todas las características Bíblicas, no se ha llevado a cabo un arrepentimiento Bíblico y no puede entrar a la salvación ni a la vida eterna, ni a las bendiciones que Dios tiene preparadas. Creo que sin lugar a dudas ahora usted podrá comprender por qué Jesús dijo que muchos “procurarán entrar, y no podrán”. El arrepentimiento es algo difícil, especialmente para aquellos que aman mucho sus pecados y se niegan a abandonarlos. El arrepentimiento que Jesús dice es algo serio y profundo. Es un hecho radical en el cual un ser humano decide dejar de servir al pecado y se rinde sin condición a Dios, dolido por haberlo ofendido. Es una crisis. El punto decisivo en donde un hombre aborrece su vida pasada y su mala manera de vivir; sin pretextos, sin excusas ni justificaciones y de su propia voluntad y libre albedrío escoge abandonar esa vida y obedecer gustosamente en todo al Señor Jesús, sin límites, ni reservas. Esta enseñanza Bíblica del arrepentimiento está siendo quitada o minimizada en el cristianismo moderno, eso explica por qué tanta gente que se dice cristiana vive a veces peor que los mismos incrédulos.

 

La Verdadera Fe que Salva

Jesús dijo: “… arrepentíos y CREED”. Marcos 1:15

La palabra creer viene del griego “PISTIS” que significa CONFIAR y también OBEDECER. Quiere decir, en resumen: “Confianza obediente”. Como cuando un hijo, por la gran confianza que le tiene a su padre obedece sus instrucciones sin chistar.

Creer en Jesús para salvarte, obviamente implica aceptar los hechos de su nacimiento, vida, muerte y resurrección; implica aceptar que Él es Dios, que murió como pago del juicio que te tocaba a ti por ser pecador; creer también implica que entiendes que el único camino a Dios es Jesús y que no te puedes salvar por tus propios méritos; pero con todo eso la Biblia dice que: “También los demonios creen, y tiemblan.” Santiago 2:19

Los demonios también SABEN, intelectualmente TODAS estas cosas. Muchos religiosos también, sin embargo, ni unos ni otros son salvos por creer intelectualmente para salvarse. Es necesario otro tipo de fe: La fe del corazón. He aquí sus características Bíblicas:

1. La persona debe estar PRIMERAMENTE ARREPENTIDA. La Biblia dice que el ORDEN es así: “testificando a judíos y a gentiles acerca del (1º) arrepentimiento para con Dios, y (2º) de la fe en nuestro Señor Jesucristo.” Hechos 20:21. Si no hay arrepentimiento la fe no te salva.

2. En la verdadera fe la persona sabe que no se puede salvar ni obtener perdón por sus propios méritos o esfuerzos, sino sólo por Jesucristo que murió por ella: “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo.” Gálatas 2:16

3. La fe incluye confianza total en Jesús que me amó tanto que murió por mí, aunque yo nunca merecí que hiciera eso. “lo que ahora vivo…lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y SE DIO A SÍ MISMO POR MÍ.” Gálatas 2:20

Sin un entendimiento claro de que Jesús me AMÓ Y MURIÓ POR MÍ personalmente, y sin confianza en ese Jesús no hay verdadera fe, en Gálatas 2:21 el Espíritu mismo dice que en ese HECHO se expresa toda la gracia de Dios para mí.

4. Debes creer todo lo anterior, no como un mero conocimiento mental, ni con dudas o desconfianza, sino debe ser de TODO CORAZÓN. “Felipe dijo: Si crees DE TODO CORAZÓN…” (Hechos 8:37) “Porque CON EL CORAZÓN se cree para justicia…” (Romanos 10:10).

 

¿Qué Resultados Produce la Fe Verdadera?

1. El creer ASÍ purifica el corazón. La persona tiene intenciones puras y metas puras, ya no anhela el pecado y tiene la conciencia limpia de sus hechos pasados, pues ha sido perdonada. “…purificando por la fe sus corazones.” Hechos 15:9

2. La verdadera fe siempre debe tener OBRAS. “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta…” (Santiago 2:17)

La persona que tiene fe en Jesús está SIEMPRE ACTIVA para servir a Jesús y al prójimo, NO necesita regaños, ni empujones para hacer las cosas. Un miembro pasivo o inactivo en un grupo cristiano, no tiene verdadera fe, no es salvo.

3. El que tiene una fe real hace las cosas POR AMOR, no por miedo, ni por rutina, ni por quedar bien con el hombre. “porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino LA FE QUE OBRA POR EL AMOR.” Gálatas 5:6

4. La verdadera fe produce en el individuo PAZ; profunda paz para con Dios y consigo mismo, pues ha sido perdonado y esa paz le da estabilidad a toda su vida, pues es la paz de Dios. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 5:1

5. Es una fe firme; no está retrocediendo al pecado y al mundo a cada momento. Esa fe DA UNA protección contra los ataques de la tentación. “Pero nosotros no somos DE LOS QUE RETROCEDEN para perdición, sino de los que tienen fe PARA PRESERVACIÓN DEL ALMA.” Hebreos 10:39

Estas son las características de la verdadera fe. Esto es lo que es la fe y lo que PRODUCE en la persona; por lo tanto si alguno tiene ESTA FE: estará arrepentido, confiado SIN DUDAR en Jesús y en su amor, tendrá un CORAZÓN PURO, le obedecerá activamente, y no estará retrocediendo cada semana o cada mes a sus antiguos pecados y hábitos. Tendrá paz consigo mismo y con Dios y se sentirá plenamente aceptado y confiado con el Señor. Esta es la fe que salva. Así lo dice la Biblia y NO hay otra. La multitud de personas que presumen de tener “mucha fe” y no tienen las características anteriores, simplemente están viviendo engañadas, pues su “fe” no es conforme a las Escrituras.

 

La Verdadera Gracia

Actualmente muchas personas hablan acerca de la gracia de Dios; se mencionan frecuentemente frases y pasajes Bíblicos como: “la salvación es por gracia”, “estamos bajo la gracia” y “soy salvo por la gracia de Dios”. La palabra gracia viene del griego “CHARIS” y quiere decir “EL FAVOR INMERECIDO DE DIOS”. La gracia de Dios para el hombre se resume en el llamado para el arrepentimiento y la muerte del precioso hijo de Dios, Jesucristo, para PAGAR la culpa de los pecadores. Esto lo hizo Dios por gracia, como FAVOR ya que NO tenía ninguna obligación de hacer esto.

1.) Cuando una persona totalmente arrepentida y quebrantada entiende que Jesús le amó tanto que murió por ella y confía con todo su corazón en ese Jesús, ha recibido la salvación por gracia. “testificando a judíos y a gentiles acerca del ARREPENTIMIENTO PARA CON DIOS, y de la FE EN NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO… Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia.” Hechos 20:21 y 32

¡Este es el evangelio de la gracia!, todo aquél que recibe este mensaje y lo vive está bajo EL FAVOR o Gracia Divina y tendrá la bendición y ayuda de Dios para vivir cristianamente e ir al cielo. Es muy importante dejar claro que la verdadera gracia que salva no es una especie de permiso que Dios le extiende a los creyentes para pecar sin ser castigados (como si fuera una especie de indulgencia católica) sino al contrario, ¡es un poder divino para ser libre del pecado!

2.) La gracia que salva: es la que nos enseña a renunciar al pecado y al mundo y a vivir para Jesucristo de todo corazón. “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, ENSEÑÁNDONOS que, RENUNCIANDO a la impiedad (pecado) y a los deseos mundanos (búsqueda de placer y diversiones vanas, carnales, propias de los inconversos), vivamos en este siglo sobria, justa (haciendo el bien a los demás) y piadosamente (devotos y dedicados a las cosas de Jesucristo).”

Tito 2:11-12 Paréntesis del Autor.

¿Cómo Podemos Saber que una Persona Ha sido Realmente Salva y está bajo la Gracia?

La Gracia de Dios es la que nos da poder para que el pecado no tenga dominio sobre nosotros. “Porque el pecado NO enseñoreará (no tendrá dominio) de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14 Paréntesis del Autor.

Por lo tanto la persona que está dedicada a servir a Jesucristo y que sus pecados ya no lo dominan, ésa, está bajo la gracia. Ha sido salvada por gracia. Pero si la persona todavía practica pecados -como mentiras, enojos, codicias con sus ojos, avaricia, rencores, etc.-, pero dice que por gracia es salva, está bajo una falsa gracia QUE NO SALVA, de la cual la Biblia nos advierte diciéndonos que algunos falsos maestros iban a enseñar. “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que CONVIERTEN EN LIBERTINAJE LA GRACIA de nuestro Dios…” Judas 4.

Estos falsos maestros están hoy en día en muchas iglesias enseñando que una persona es salva aunque siga bajo el dominio de sus deseos mundanos, de varios de sus pecados. La razón que los falsos maestros dan para decirle a la gente que no hay problema si siguen en mundanalidad y en pecado es la siguiente: “No estamos bajo la ley, sino bajo la gracia”. Escucha lo que contesta la Biblia ante semejante mentira: “¿Qué pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. Porque los que hemos MUERTO al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” Romanos 6:15 y 2.

Estos falsos maestros convierten en libertinaje la gracia de Dios; en otras palabras, dicen que eres salvo por gracia, aunque sigas practicando mentiras, enojos, robos, vanidades, malos deseos, etc. porque por estar bajo la “gracia”, Dios como quiera te llevará al cielo. En otras palabras se engañan a sí mismos, rebajan la gracia y la convierten en una “indulgencia católica”, en un permiso para pecar sin ser castigados, según creen.

 

En Resumen

Si alguno SIGUE PRACTICANDO uno o más pecados no lo ha salvado la gracia verdadera de Dios. Si no tiene PODER, o sea el favor de Dios para vencer los antiguos hábitos y tentaciones, aún no está bajo la gracia, pues lucha y fracasa EN SUS PROPIAS FUERZAS. Si no se ha arrepentido SEGÚN EL CONCEPTO BÍBLICO, ni se siente limpio, amado y aceptado por Jesucristo, sin dudas, ni temores, aún no ha recibido EL MENSAJE DE LA GRACIA.

(Continuará)